Cuadernos de Información N°19, 2006

imagen auxiliar Volver Enviar Imprimir imagen auxiliar

Prensa y candidatos presidenciales 2005

Así los mostramos, así los miraron

 

Sebastián Valenzuela

Periodista UC y estudiante de Master en Periodismo en la Universidad de Texas, Austin.

[sebastianvalenzuela@mail.utexas.edu]

 

Teresa Correa

Periodista UC y estudiante de Master en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Texas, Austin.

[tcorrea@mail.utexas.edu]

Abstract

Es usual que mujeres candidatas a cargos públicos, en Chile y en otros países, se quejen de cómo los medios las cubren en las campañas. La elección presidencial 2005 fue una buena oportunidad para investigar la validez de estas críticas. Éste es un extracto de un estudio que examinó las disparidades en la cobertura noticiosa entre Michelle Bachelet y sus adversarios en la última campaña. Además, midió el impacto de estas diferencias en las percepciones de los votantes, usando la teoría de agenda setting como marco de referencia. Para ello, se hizo un análisis de contenido de tres diarios de circulación nacional, que se comparó con los resultados de la encuesta CEP. La investigación encontró sorprendentes disparidades en la cobertura de los candidatos y la evidencia sugiere que la prensa influyó en las percepciones del público.

Usually, women running for office in Chile and in other countries complain against media coverage of their campaigns. The 2005 Chilean presidential election was a good opportunity to test these criticisms. This is a fragment of a study that examined differences in news coverage of then-presidential candidate and now president of Chile, Michelle Bachelet, and her male contenders in the 2005 election. In addition, the study explored the impact of these differences on voters perceptions using agenda setting as a theoretical framework. For that purpose, a content analysis of three national newspapers was compared to a public opinion poll. The findings show striking differences in coverage and suggest that the press influenced public perceptions of the candidates.

 

 

"Al ser mujer, ellos [los medios] se meten en la vida privada, ven el traje, el peinado, o sea, temas que nadie evalúa en un hombre, y a las muje res se les exigen cosas que, en realidad, a los hom bres en la política, no" .1 Esta queja, expresada por Michelle Bachelet cuando competía por la Presiden cia, es similar a las críticas contra la cobertura de los medios proferidas en las últimas décadas por otras candidatas en otras partes del mundo.2 Sin embar go, la eventual cobertura negativa no ha impedido que más mujeres ganen elecciones presidenciales. Además de Bachelet, Ellen Johnson-Sirleaf se con virtió en noviembre de 2005 en la primera presiden ta mujer de Liberia. Casi al mismo tiempo, Angela Merkel juró como la primera canciller mujer de Ale mania. En enero de 2006, Tarja Jalonen fue reele gida para un segundo período de seis años como presidenta de Finlandia. Incluso, algunos analis tas creen que en la próxima elección presidencial de EE.UU. podrían competir Hillary Clinton y Con doleezza Rice.3

Dado que más mujeres están compitiendo en elecciones presidenciales, es importante inves tigar cómo ellas son retratadas en la prensa. Va rios estudios realizados en EE.UU. y Europa han descubierto que el género del candidato hace una diferencia en la cobertura noticiosa. En varios ca sos, la diferencia parece ir en contra de la imagen de las candidatas mujeres. Sin embargo, pocos au tores han investigado empíricamente si estas dis paridades tienen un efecto en cómo el público evalúa a los aspirantes presidenciales.

A partir de lo que ocurrió en la última elección presidencial chilena de 2005,4 nuestra investiga ción se propone constatar si la prensa nacional cu brió de manera distinta a los candidatos hombres y mujeres, y, de ser así, cuál sería el impacto que tie nen estas eventuales diferencias en la percepción de los electores. Para ello realizamos un análisis de contenido de la prensa chilena y comparamos sus resultados con una encuesta nacional de opi nión pública,5 usando la teoría de agenda setting (o fijación de la agenda pública). Por razones de es pacio, en este artículo se comentarán sólo algunos de los resultados de la investigación.

 

¿Una prensa sexista?

La relación entre género del candidato y cobertura noticiosa es un tema de investigación relativamen te nuevo en los círculos académicos. La estado unidense Kim Fridkin Kahn fue la primera que analizó empíricamente, en los años 80, cómo los medios cubren las campañas de las mujeres can didatas a cargos parlamentarios. Sus conclusiones fueron demoledoras: la prensa norteamericana las estereotipa, cuestiona su viabilidad como candi datas, les da más cobertura a sus rivales masculi nos y destaca más los rasgos de su personalidad, su apariencia y su vida familiar que sus propues tas programáticas.6

Muchos de los hallazgos de Kahn se confirma ron en investigaciones más recientes.7 Por ejemplo, un análisis de la campaña de Elizabeth Dole para las primarias del Partido Republicano de EE.UU. en 1999 reveló que ella tuvo menos cobertura que sus rivales hombres a pesar de estar segunda en las encuestas. Además, los diarios destacaron más sus rasgos personales y menos sus propuestas en comparación con los otros candidatos.8 Este fenó meno atañe no sólo a la prensa de EE.UU. Karen Ross estudió las experiencias de mujeres políticas en Gran Bretaña, Sudáfrica y Australia. Halló que la radio y la televisión las muestran en roles tradi cionales y destacan lo doméstico, la maternidad y la empatía. En cambio, en los hombres los medios destacan los estereotipos masculinos de eficiencia, preparación y racionalidad. Incluso, hay autores que sostienen que los periodistas suelen describir a las candidatas con la frase es la primera mujer en... . Con ello, reforzarían la idea de que son una anomalía en la política más que serias aspirantes para la adopción de un cargo.9

Pese a la abundante evidencia de que los me dios cubren las candidaturas de hombres y muje res en forma distinta, sólo un estudio ha indagado empíricamente si estas diferencias influyen en la opinión de los votantes y del público en general.10 En este caso, la conclusión fue que mientras más estereotipada era la cobertura de la prensa, más ne gativa era la visión de los electores sobre las candi datas mujeres.

Si se excluye el factor del género de los candi datos, la literatura demuestra que las noticias so bre las campañas políticas pueden tener efectos significativos en la audiencia. El público usa la in formación de los medios para defender un punto de vista político y hacer inferencias sobre la perso nalidad de los candidatos. Incluso, se ha probado que la forma en que la prensa describe a los aspi rantes a cargos públicos puede determinar el tono y el foco de sus campañas. Por ejemplo, un estudio que analizó todas las elecciones estadounidenses entre 1952 y 1992 demostró que, en promedio, el 37% de los electores decide su voto exclusiva mente sobre la base de la información que recibe de los medios acerca de las campañas presiden ciales.11 Esto quedó en evidencia cuando Bill Clin ton le ganó la presidencia a George Bush (padre) en 1992, a pesar de que éste había alcanzado un alto grado de popularidad tras la Guerra del Gol fo. Un estudio demostró que la intensa cobertu ra de los medios a los problemas económicos de EE.UU. llevó a que los votantes evaluaran a Bush sobre la base de su manejo económico y no según los resultados de la guerra (de ahí la famosa frase del asesor de Clinton, James Carville, it s the eco nomy, stupid ).12

 

Las agendas de los medios y del público

Este estudio utilizó la teoría de agenda setting (fija ción de la agenda), iniciada por Maxwell McCombs y Donald Shaw en 1972,13 para medir el impacto de las eventuales diferencias de cobertura noticio sa entre Bachelet y sus rivales en los votantes. Esta teoría es útil porque permite a los investigadores estudiar las características que los medios de co municación vinculan a las figuras políticas y cómo el público, posteriormente, vincula esos mismos atributos a esas mismas figuras .14

El proceso de agenda setting se produce cuan do hay una transferencia de la relevancia (salience) de ciertos objetos (candidatos, asuntos públicos, empresas u otros) desde la agenda de los medios a la agenda del público.15 De este modo, la pro minencia de los candidatos presidenciales en los medios medida, por ejemplo, por la cantidad de noticias que los menciona influye en la relevan cia que tienen esos mismos candidatos en la men te del público. Una forma de medir esta relevancia es a través de encuestas, que calculan cuánta gen te reconoce el nombre de los candidatos por los que se le pregunta.

Sin embargo, la agenda setting va más allá. No sólo permite evaluar la relevancia de los candida tos en el público sino también lo que éste piensa acerca de ellos y con qué atributos los identifica (liderazgo, honestidad, preparación para el car go, etc.). El método para medir este efecto de agen da setting es el mismo que el anterior: se compara cómo los medios jerarquizan los atributos de los candidatos (enfatizando algunas características en desmedro de otras) con la respectiva jerarqui zación que hace la audiencia.16 En conclusión, la agenda setting establece que los medios no sólo pueden influir en qué piensa el público, sino tam bién en cómo piensa.

Respecto del poder de los medios para determi nar cómo piensa el público, un gran número de es tudios ha demostrado que los medios pueden fijar la agenda tanto en los temas y rasgos personales de los candidatos como en el tono positivo, negativo o neutral con que la gente los asocia.17

 
Método de la investigación

Este estudio examinó si los hallazgos de la literatura existente se aplicaron en la última elección pre sidencial chilena. Entre las variadas hipótesis que se propusieron para guiar la investigación, las más relevantes fueron tres. Había que constatar:

(i) Si los diarios enfatizaron más los rasgos indi viduales de Bachelet tales como su género, profesión, familia y apariencia que los rasgos individuales de los candidatos hombres.

(ii) Si los diarios le dieron una cobertura diferen te a las características personales de Bachelet como su liderazgo y preparación que la que le dieron a los candidatos hombres.

 (iii) Si los medios fijaron o no la agenda del público en cuanto a los atributos de los candidatos.

Para medir estas hipótesis, se combinaron datos de un análisis de contenido de El Mercurio, La Ter cera y Las Últimas Noticias con los resultados de la encuesta presidencial del Centro de Estudios Públicos (CEP) realizada en noviembre de 2005.18

Se monitorearon seis meses de campaña (del 11 de julio de 2005 al 15 de enero de 2006)19 y se usó la técnica de muestreo de la semana construida, que permite una mayor representatividad que las muestras probabilísticas simples.20 En concreto, se analizaron 349 artículos que mencionaban a algu no de los cuatro candidatos presidenciales apareci dos en 48 ejemplares.21

Para medir qué características personales el público vincula a cada aspirante presidencial, se usaron las preguntas del CEP que indagaban so bre qué candidato se caracterizaba por tener más liderazgo, preparación para ser presidente, hones tidad, confiabilidad, sensibilidad hacia los proble mas de la gente y simpatía.

La comparación de la agenda de los medios con la agenda del público se hizo mediante pruebas estadísticas de chi cuadrado (X2).22 Si los chi cua drados resultaban estadísticamente significativos, habría evidencia de que la cobertura de los medios difirió de la del público; en cambio, chi cuadrados no significativos demostrarían que ambas agendas fueron similares. En este último caso, la evidencia sustentaría la noción de que los medios influyeron en la opinión pública.

 
Género, familia y apariencia de los candidatos

Tal como se anticipó en la primera hipótesis, los tres diarios coincidieron en cubrir en forma dife rente los rasgos individuales de Bachelet (incluyen do su género, profesión, familia y estado civil) en comparación con sus contrapartes hombres.

La Figura 1 muestra que mientras el 13% de los artículos mencionaron el género de la can didata de la Concertación, ninguno aludió al de los otros candidatos. Bachelet fue repetidas veces descrita, por ejemplo, como la primera candida ta mujer que rompía con los [...] estereotipos (El Mercurio, 11 de diciembre de 2005), como alguien que va a cambiar muchas cosas por el sólo hecho de ser mujer (Las Últimas Noticias, 24 de octubre de 2005) y como una mujer [que tiene] la primera opción para convertirse en próxima Presidenta de Chile (La Tercera, 21 de agosto de 2005).

FIGURA 1

Cobertura de los diarios a los rasgos individuales de los candidatos

Tipo de referencia Bachelet Piñera Lavín Hirsch

(% artículos) (% artículos) (% artículos) (% artículos)

Género 13 0 0 0

Profesión 13 14 7 0

Familia/Estado civil 8 8 5 2

Apariencia 4 2 2 0

Labores domésticas 2 0 0 0

Estatus económico 2 9 1 0

(Casos válidos) (349) (349) (267) (267)

Nota: Los porcentajes fueron aproximados al número íntegro más cercano.

 

Si bien esto apoyaría la tesis de que las candi daturas de mujeres son retratadas como un fenó meno inusual, el análisis de contenido arrojó que en muchas oportunidades fue la propia Bachelet quien destacó la novedad de tener una mujer como Presidenta.

Aunque pocos artículos hicieron referencia a la apariencia física de Bachelet, a sus labores domés ticas o a su estatus económico, de todas maneras las diferencias fueron estadísticamente significati vas entre la cobertura que se le dio a ella y a los candidatos hombres.23

Dados los hallazgos de estudios previos, llamó la atención que Bachelet no obtuviera más cober tura de prensa sobre su familia o estado civil que Sebastián Piñera, su principal rival. Según la evi dencia disponible, Piñera enfatizó su historia fa miliar para contrapesar la imagen de empresario millonario , algo que sus adversarios solían desta car. Por ejemplo, cuando un periodista le preguntó: ¿Es apretado usted? , él respondió: No. Pero re conozco que recibí una educación muy austera de mis padres... Mi padre era un funcionario público. [...] Y mi madre nos inculcó la importancia del tra bajo, el sacrificio y la solidaridad (El Mercurio, 16 de octubre de 2005). En el caso de Lavín y Hirsch, al parecer ambos estuvieron dispuestos a ser vin culados con sus esposas para eclipsar la eventual atracción de los votantes hacia una figura femeni na como Bachelet.

 

Atributos personales según la prensa

En los tres diarios, las cualidades personales de Bachelet y las de sus adversarios también fueron retratadas en forma distinta, tanto en el tipo de atributo mencionado como en el tono enfatizado (ver Figura 2).

Mientras Patricio Dussaillant encontró que la neutralidad fue el tono más usado por la prensa chilena para describir a los candidatos de la elec ción presidencial de 1999,24 este estudio descu brió que los periodistas rara vez describieron las características personales de los competidores en términos neutros. Así, mientras la mayoría de los artículos retrató positivamente el carisma y la ho nestidad de Bachelet, su preparación para el car go de Presidente tuvo un tono abrumadoramente negativo. Esto no sorprende, ya que su calificación fue percibida por sus adversarios como su debili dad más evidente, lo que le generó sucesivas críti cas durante la campaña que fueron ampliamente publicitadas por los medios.

En contraste, Piñera recibió una cobertura más positiva que negativa en todos sus atributos, excep to en honestidad. Este hecho se explica, en parte, por los constantes ataques de sus adversarios res pecto de su eventual conflicto de interés por ser un importante empresario en busca de la primera ma gistratura.

En el caso de Lavín, resaltó el tono positivo que se le dio a su carisma y empatía. En el resto de sus rasgos, recibió una cobertura más equilibrada, lige ramente positiva. Aunque pocos artículos hicieron referencia a las características personales de Hirs ch, la mayoría de ellos tuvieron un tono negativo.

Estos datos apoyan, en general, la noción de que la prensa retrató a Bachelet dentro del estereo tipo femenino tradicional de carisma y empatía, mientras que los otros dos candidatos principales fueron descritos dentro del estereotipo masculino como más competentes y mejores líderes. En este sentido, los resultados son coherentes con la lite ratura previa.

Una posible explicación de estos resultados po dría estar relacionada con el sexo del periodista. Sin embargo, el análisis arrojó que éste no tuvo un impacto significativo en la cobertura de Bachelet; es decir, reporteras y reporteros describieron en términos similares sus atributos. Esto apoyaría la noción de que los valores periodísticos y las rutinas organizacionales son más poderosas que las varia bles demográficas de los periodistas al momento de explicar cómo ellos deciden qué es noticia .25

 

Atributos personales según el público

Tal como predice la teoría de agenda setting, la pro minencia de Bachelet, Lavín, Piñera y Hirsch en los diarios estuvo fuertemente asociada con su prominencia en la opinión pública. En otras palabras, Bachelet generó una cantidad de artículos que se condijo con su posición de número uno en la encuesta del CEP. Asimismo, la cobertura de sus contrincantes fue coherente con su ubicación en la opinión pública.26

El proceso de agenda setting fue aún más evi dente en los atributos personales de los candidatos. Como muestra la Figura 3, las cualidades destacadas por la prensa para describir a Bache let, Piñera y Lavín27 estuvieron directamente asociadas a la forma en que el público los calificó. Esto incluye tanto el tipo como el tono de los atributos. De las ocho pruebas estadísticas de chi cuadrado, sólo una reveló que no se pro dujo agenda setting: la prensa destacó más negativamente la honestidad de Piñera, lo que no se transfirió de igual forma al público. En el res to de los casos, la proporción de personas que optó por Bachelet, Piñera y Lavín al responder qué candidato se caracterizaba por tener más li derazgo, carisma y preparación, fue similar a la proporción y el tono de las notas de prensa que vinculó a las tres figuras con dichos atributos.

 

FIGURA 2

Cobertura de los diarios sobre los atributos de los candidatos

Tipo y tono de atributo Bachelet Piñera Lavín Hirsch

(% notas) (% notas) (% notas) (% notas)

Carisma/Empatía positiva 84 56 77 100

Carisma/Empatía neutral 10 7 17 0

Carisma/Empatía negativa 6 37 7 0

(Casos válidos) (67) (41) (30) (4)

Honestidad positiva 52 21 45 0

Honestidad neutral 6 17 15 0

Honestidad negativa 42 62 40 100

(Casos válidos) (33) (47) (20) (3)

Liderazgo positivo 41 45 44 17

Liderazgo neutral 23 34 36 33

Liderazgo negativo 36 21 20 50

(Casos válidos) (66) (38) (25) (6)

Competencia positiva 29 61 40 11

Competencia neutral 16 20 16 0

Competencia negativa 54 20 44 89

(Casos válidos) (92) (51) (25) (9)

 

Así, hasta la primera vuelta, la candidata de la Concertación acaparó mayor atención de los diarios en cuanto a sus dones de mando, em patía y competencia para ser Presidenta que los candidatos de la Alianza. De igual forma, la ma yor parte de la opinión pública la eligió a ella como la presidenciable con mayor liderazgo, ca risma y preparación. Sin embargo, este último atributo fue retratado negativamente en los dia rios durante la campaña de la segunda vuelta, como indica la Figura 2. Por lo tanto, es posi ble que si se hubiera usado una encuesta de opi nión pública realizada después ese período, la comparación con la agenda de los medios ha bría revelado una discrepancia en cuanto a este atributo.

FIGURA 3

Comparación de atributos entre la cobertura de los diarios y las percepciones del público

Bachelet Piñera Lavín

Liderazgoa

Según el público 38 29 19

Según los diarios 43 23 22

Carisma/Empatíab

Según el público 38 22 21

Según los diarios 44 24 26

Preparación / Competenciac

Según el público 38 27 21

Según los diarios 46 21 20

Honestidadd

Según el público 40 21 20

Según los diarios 15 25 16

a. X2 entre el público y la cobertura de prensa total: no significativo (p = 0,55). X2 entre el público y la cobertura de prensa positiva: no significativo (p = 0,24).

b. X2 entre el público y la cobertura de prensa: no significativo (p = 0,96). X2 entre el público y la cobertura de prensa positiva: no significativo (p = 0,29).

c. X2 entre el público y la cobertura de prensa: no significativo (p = 0,46). X2 entre el público y la cobertura de prensa positiva: no significativo (p = 0,55).

d. X2 entre el público y la cobertura de prensa: significativo (p = 0,02). X2 entre el público y la cobertura de prensa positiva: no significativo (p = 0,47).

 

Conclusiones

En general, los resultados de este estudio apoyan la noción de que en la elección presidencial chilena de 2005 la prensa cubrió a los candidatos hombres y mujeres en forma distinta, lo que pudo influir de cisivamente en la opinión pública.

Primero, al momento de describir a los candi datos, la prensa siguió en general los estereotipos femeninos y masculinos tradicionales. Bachelet re cibió una mayor cobertura de asuntos poco sus tanciales, como la apariencia física y las labores domésticas, que cualquiera de los otros aspirantes presidenciales. Además, su carisma y honestidad fueron destacados positivamente por los diarios en desmedro de su liderazgo y preparación. En cambio, sus rivales en especial, Piñera genera ron muchos más artículos que los describían posi tivamente en ambos atributos.

Segundo, las pruebas estadísticas revelaron que pudo haber un proceso de agenda setting desde la prensa al público durante la campaña presiden cial. Prácticamente en todos los casos, los electo res evaluaron a los principales candidatos según los patrones de cobertura de los diarios.

Se puede concluir, entonces, que los hallazgos de estudios previos realizados en Estados Unidos y Europa en cuanto a la relación medios-candida tas mujeres también se aplican en Chile.

Ahora bien, dado que el diseño de este estudio fue transversal pues se usó una sola encuesta de opinión pública investigaciones futuras podrían demostrar empíricamente la causalidad entre la agenda de la prensa y la agenda del público usan do un diseño longitudinal (estudios de panel).

También debería ser analizada la influencia de la agenda de los candidatos, expresada en las fran jas electorales y en la publicidad de sus campañas. Esto ayudaría a aclarar hasta qué grado las mu jeres candidatas conscientes de las distinciones que hacen los medios utilizan a propósito su gé nero y destacan sus diferencias con los hombres para lograr una mayor cobertura noticiosa.

 

Notas

1 Radio Cooperativa: Bachelet: en política, a las mujeres se las trata peor que a los hombres , 24 de diciembre de 2004. En internet: www.cooperativa.cl/p4_noticias/site/artic/20041224/pags/20041224122418.htm.

2 Ver, por ejemplo, Braden, María: Women Politicians and the Media. The University of Kentucky Press, Lexington, 1996; Norris, Pippa (Coordinadora): Women, Media, and Politics. Oxford University Press, Nueva York, 1997; y Ross, Karen: Women, Politics, Media: Uneasy Relations in Comparative Perspective. Hampton Press, Cresskill, 2002.

3 Ver Morris, Dick y Mcgann, Eileen: Condi vs. Hillary: The Next Great Presidential Race. Regan Books, Nueva York, 2005.

4 La primera vuelta, en la que compitieron Michelle Bachelet (Concertación), Joaquín Lavín (UDI), Sebastián Piñera (RN) y Tomás Hirsch (Juntos Podemos Más).

5 Centro de Estudios Públicos: Encuesta nacional de opinión pública, octubre-noviembre 2005. En internet: www.cepchile.cl/bannerscep/bdatos_encuestas_cep/base_datos.php.

6 Para leer una recopilación de sus estudios, ver Kahn, Kim Fridkin: The Political Consequences of Being a Woman: How Stereotypes Influence the Conduct and Consequences of Political Campaign. Columbia University Press, Nueva York, 1996.

7 Ver, por ejemplo: Aday, Sean y Devitt, James: Style Over Substance: Newspaper Coverage of Elizabeth Dole s Presidential Bid , en The Harvard International Journal of Press/Politics, vol. 6, 2001, pp. 52-73; Bystrom, Dianne, Banwart, Mary C., Kaid, Linda L., y Robertson, Terry A.: Gender and Candidate Communication: VideoStyle, WebStyle, NewsStyle. Routledge, Nueva York, 2004; Piper-aiken, Kim: Gender Factors in News Media Coverage of Madeleine K. Albright: A Comparative Content Analysis, estudio presentado en la reunión anual de la AEJMC, San Francisco, EE.UU., 1999; y Devitt, James: Framing Gender on the Campaign Trail: Women s Executive Leadership and the Press. The Women s Leadership Fund, Washington, D.C., 1999.

8 Heldman, Caroline, Carroll, Susan J., y Olson, Stephanie: She Brought Only a Skirt : Print Media Coverage of Elizabeth Dole s Bid for the Republican Presidential Nomination , en Political Communication, vol. 22, 2005, pp. 315-335.

9 Ross, Karen: op. cit.

10 Kahn, Kim Fridkin: op. cit.

11 Holbrook, Thomas M.: Do Campaigns Matter? Sage, Thousand Oaks, 1996.

12 Krosnick, Jon A. y Brannon, Laura A.: The Impact of the Gulf War on the Ingredients of Presidential Evaluations: Multidimensional Effects of Political Involvement , en American Political Science Review, vol. 87, 1993, pp. 963-975.

13 McCombs, Maxwell y Shaw, Donald L.: The Agenda-Setting Function of Mass Media , en Public Opinion Quarterly, vol. 36, 1972, pp. 176-187.

14 Golan, Guy y Wanta, Wayne: Second-Level Agenda Setting in the New Hampshire Primary: A Comparison of Coverage in Three Newspapers and Public Perceptions of Candidates , en Journalism & Mass Communication Quarterly, vol. 78, 2001, p. 247.

15 McCombs, Maxwell: Setting the Agenda: The Mass Media and Public Opinion. Polity Press, Cambridge, 2004.

16 McCombs, Maxwell, López-escobar, Esteban, y Llamas, Juan Pablo: Setting the Agenda of Attributes in the 1996 Spanish General Election , en Journal of Communication, vol. 50, 2000, pp. 77-92.

17 Para consultar un caso chileno, ver Dussaillant, Patricio: Medios y elecciones: La elección presidencial de 1999. Centro de Estudios Bicentenario/CIMAS, Santiago, 2005. En su estudio encontró una fuerte correlación entre la agenda de los medios y la del público.

18 Para conocer la ficha técnica de la encuesta, ver en internet: www.cepchile.cl/bannerscep/bdatos_encuestas_cep/base_datos.php.

19 Para la hipótesis de agenda setting (referida en la hipótesis iii) se incluyeron sólo los ejemplares publicados hasta noviembre de 2005, fecha en que se realizó la encuesta del CEP.

20 Riffe, Daniel, Aust, Charles F., y Lacy, Stephen R.: The effectiveness of Random, Consecutive Day and Constructed Week Sampling in Newspaper Content Analysis , en Journalism Quarterly, vol. 70, 1993, pp. 133-139.

21 Para probar la confiabilidad de la ficha usada para el análisis de contenido, dos codificadores analizaron una misma muestra de artículos en forma independiente y coincidieron en el 98% de los casos (usando la fórmula de coeficiente de confianza de Holsti).

22 La prueba de chi cuadrado permite determinar si las diferencias entre las proporciones de dos variables son reales (esto es, estadísticamente significativas) o pueden atribuirse al azar. En general, se considera que las diferencias son significativas si tienen un valor de 0,05 o menos, pues ello indicaría que las probabilidades de que las diferencias entre las dos variables ocurran por azar son iguales o inferiores a 5 entre 100.

23 Dado que más de un candidato podía ser mencionado en un mismo artículo, se calculó la significancia estadística según pruebas de z individuales entre Bachelet y cada candidato hombre. Esta prueba permite comparar dos proporciones y estimar si las diferencias entre ambas son reales o son atribuibles al azar.

24 Dussaillant, Patricio: op. cit.

25 Ver Gans, Herbert J.: Deciding What s News: A Study of CBS Evening News, NBC Nightly News, Newsweek and Time. Northwestern University Press, Edición del aniversario Nº 25, Evanston, 2004.

26 Se calculó una correlación de rangos (rho de Spearman) entre el número de artículos publicados entre julio y noviembre de 2005 fecha en que se realizó la encuesta CEP usada en este estudio que mencionaron a cada candidato al menos una vez y el porcentaje de gente que dijo reconocer a las figuras políticas mencionadas. Esta correlación que puede variar entre -1 y +1 fue de +0,77.

27 Para esta medición no se incluyó a Tomás Hirsch, porque la cantidad de artículos que mencionaban sus atributos fue inferior a la requerida para hacer las pruebas estadísticas de chi cuadrado.

 

Artículo en formato PDF 

Subir Volver

Bajar Archivos