Cuadernos de Información Nº 20 / 2007 - I

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De maleante a revolucionario

From Rioter to Activist

 Lyuba Yez Fernández de la Reguera, Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile (lyez@uc.cl)

Resumen

Este artículo examina cómo fueron cubiertas por la prensa las movilizaciones de los estudiantes secundarios, ocurridas en Chile el año 2006, desde la perspectiva de la teoría de la agenda-setting. El análisis se centra en la revisión de la cobertura de los diarios populares La Cuarta y Las Últimas Noticias durante las protestas, concentrándose en cómo fue presentado el conflicto y sus principales protagonistas en las portadas y otros elementos prominentes como titulares y editoriales. Los resultados sugieren un cambio en el framing de las protestas estudiantiles y una muy posible relación entre la cobertura y varios aspectos relevantes de la teoría de Maxwell McCombs.

Palabras clave: Protestas estudiantiles, agenda-setting, framing, prensa Chilena.

Abstract

This paper examines how the Chilean press covered the 2006 student s protests in the country, according the Agenda-Setting theory. It analyses the coverage of the Chilean popular newspapers Las Últimas Noticias and La Cuarta during the protests, focusing on how the conflict and its main pro­tagonists were portrayed on their front-pages and other prominent elements such as headlines, editorials and op-ed. The findings suggest a change of the framing on the student s protests and a close relationship between the coverage and relevant aspects of McCombs theory.

Keywords: Students protests, Agenda Setting, framing, Chilean press.

Recibido: 22-5-07 / Aceptado: 7-8-07

 

Cuando se iniciaron las movilizaciones estudianti­les en mayo, los escolares fueron calificados por los medios de comunicación como irresponsables, flojos y hasta violentos. Sin embargo, a los pocos días la mis­ma prensa los mostró como jóvenes promesas de nues­tra sociedad, otorgándoles espacios en diarios, revistas y programas de televisión, donde ellos hicieron sus des­cargos y enfrentaron a las autoridades. De esta forma, los medios de comunicación contribuyeron directamen­te en la fabricación del escenario ideal para una repre­sentación heroica de los dirigentes sub-20, quienes se convirtieron en los protagonistas de una nueva histo­ria social .

Este artículo pretende analizar las movilizaciones de los estudiantes secundarios durante el año 2006 des­de la perspectiva de la teoría de la agenda-setting. La te­sis central que se plantea dice relación con el papel que cumplieron los medios de comunicación en la represen­tación de la llamada Revolución Pingüina , específica­mente la forma en que fue abordado el hecho desde un principio, y las variaciones que se fueron dando tanto en la pauta diaria como en el foco otorgado a sus prota­gonistas, a partir del comportamiento que éstos mostra­ron durante el conflicto.

El análisis se centrará especialmente en la revisión de las portadas de dos medios de prensa escrita: los diarios La Cuarta y Las Últimas Noticias, de propiedad del Consorcio Periodístico de Chile S.A (COPESA) y El Mercurio S.A, respectivamente. Estos diarios fueron es­cogidos porque representan la propuesta popular de los conglomerados antes señalados y se definen como periódicos orientados a públicos C2 y C3.

Si bien Las Últimas Noticias de acuerdo con la pro­pia definición hecha por su director también se orien­ta al ABC1 en su versión online, se asemeja a La Cuarta en que ambos gozan de un público cautivo y captan un importante porcentaje de lectoría durante la sema­na. Según cifras recientes de la Asociación Nacional de Prensa (ANP), La Cuarta y Las Últimas Noticias son los diarios más leídos de lunes a viernes, superando a pe­riódicos altamente posicionados en el mercado como El Mercurio y La Tercera.1 De este modo, es plausible consi­derar a estos diarios populares como un barómetro re­presentativo de la opinión pública.

Para solventar la hipótesis señalada, se consideraron los titulares principales de los ejemplares de entre el 31 de mayo y el 30 de junio de 2006. Esto porque, además de ser el mes más álgido de las movilizaciones, también fue el período en el cual se concentró la mayor cantidad de reuniones entre autoridades y escolares, búsqueda de acuerdos, y propuestas gubernamentales.

AGENDA-SETTING: QUÉ PENSAR Y CÓMO PENSARLO

La teoría de la agenda-setting tiene su origen en la in­vestigación que los periodistas Maxwell McCombs y Donald Shaw realizaron en la década del 70 sobre el im­pacto que los mensajes políticos transmitidos por los medios de comunicación tenían sobre las decisiones electorales de las personas. Este trabajo fue replicado posteriormente, con el objetivo de observar no sólo la relación entre medios y política, sino también entre me­dios, vida cotidiana y sus efectos en el largo plazo (Mc­Combs, 1996).

En el estudio de la conexión que se establece en­tre la opinión pública y lo mostrado por los medios, la agenda -setting plantea que existe una correlación signi­ficativa entre los asuntos que los medios definen como importantes y aquellos que la sociedad percibe como relevantes. McCombs plantea que la exigencia de objeti­vidad del periodismo no impide que las informaciones diarias sean consideradas como historias informativas, las cuales, como todas las historias, nos estructuran la experiencia, nos filtran las complejidades del entorno y nos ofrecen una versión pulida, incluso literaria, en la que destacan unos pocos objetos con sus correspon­dientes atributos (1996, p. 15).

En un primer nivel de esta teoría, se sitúa el efecto más inmediato de los medios: su capacidad de estruc­turar y organizar nuestro propio mundo, es decir, cree­mos importante aquello que los medios nos dicen que lo es y ello se da cuando un tema es puesto en la pau­ta informativa. Esto se conoce como efecto priming, el cual se define como la influencia que tiene sobre el pú­blico la atención que los medios le otorgan a un deter­minado asunto. El priming responde a la necesidad de orientación que tiene el público, construida a partir de la relevancia del tema y de la incertidumbre o falta de co­nocimiento que los individuos tienen de éste.

     En un segundo nivel de la teoría de la agenda-setting hablamos de un nuevo efecto: el framing, el cual se defi­ne como la perspectiva o encuadre que usan los medios para cubrir determinados asuntos (issues), condicionan­do así una visión particular de ellos por parte del pú­blico (McCombs, 1993). De esta forma, los medios ya no sólo nos dicen sobre qué pensar, sino también cómo pensar en ello.

LOS ANTECEDENTES DEL CONFLICTO ESTUDIANTIL

El 31 de mayo pasado, miles de estudiantes secunda­rios chilenos salieron a la calle a protestar para exi­gir cambios en el sistema educacional. Aquella fue la gran manifestación de disconformidad de los escola­res, quienes hasta ese día no habían sido tomados en cuenta ni por la prensa ni por las autoridades. Los jó­venes gritaron por sus derechos, marcharon por las ca­lles y protagonizaron una serie de enfrentamientos con Carabineros, los que se fueron haciendo más violentos conforme avanzaba el conflicto. Incluso la presidenta Michelle Bachelet tuvo que salir en cadena nacional a pedir mesura, luego de haber removido de su cargo al jefe de Fuerzas Especiales, el coronel Osvaldo Jara, de­bido a la violencia aplicada por efectivos de su división contra adolescentes y periodistas durante una de las marchas.

Días después, el Gobierno respondió a los llama­dos de los estudiantes y propuso dialogar. Los secun­darios cambiaron la estrategia y se mostraron como un grupo organizado y con representantes propios que asumieron vocerías y liderazgos en la mesa de diálogo con el entonces ministro de Educación, Martín Zilic. Entraron con una lista de peticiones que fueron discu­tidas largamente con el ministro, a puertas cerradas y en un ambiente de gran tensión. Sin embargo, ninguna de las partes cedió antes los requerimientos del otro y los escolares decidieron pelear por más.

Con el paso de los días, la historia cambió: los me­dios de comunicación empezaron a mostrar a los estu­diantes como héroes que defendían legítimamente su derecho a una mejor educación, mientras que los miem­bros del Gobierno eran presentados como perdidos, desorganizados e incapaces de establecer un diálogo y así finalizar el conflicto.

Pero esta luna de miel duró menos de lo esperado. Los estudiantes secundarios comenzaron a seguir el peligroso camino sin retorno que a veces puede ser la exposición pública, con varios de sus representantes vi­sitando matinales y programas de conversación en hora­rio prime. Y cuando se supo que algunos de los jóvenes dirigentes estaban relacionados con partidos políticos e incluso no asistían a clases desde antes de estallar la cri­sis, los medios ya no los resaltaron como antes.

LA CUARTA INTERPELA AL CABRERÍO

De acuerdo con antecedentes entregados por la direc­ción del diario La Cuarta, cada ejemplar lo leen de nueve a diez personas. La tirada promedio, según el diario, es de 145 mil ejemplares: el día que más se vende es el do­mingo y lo sigue el viernes. Es un diario que se financia fundamentalmente por las ventas, no tiene suscripcio­nes y la mayoría de quienes lo compran son partidarios de equipos de fútbol como Colo Colo o la Universidad de Chile. Su director, Diozel Pérez, habla de un espec­tro muy amplio de lectores que incluye obreros de la construcción, con ingresos de 100 mil a 150 mil pesos al mes, y empleados y comerciantes que ganarían entre 350 mil y 400 mil pesos (Awad & Soto, 2001).

Guillermo Sunkel plantea que uno de los elementos claves en el contrato de lectura de La Cuarta es el recur­so constante del humor en el tratamiento de las noticias: En este sentido, la percepción generalizada de los lec­tores/as es que La Cuarta es humorística ( ) (2002, p. 102). Luego explica: El recurso del humor constituye un elemento de diferenciación importante de La Cuar­ta en el contexto de la prensa chilena que se caracteriza más bien por su seriedad .

Si bien no dejó de lado la ironía y el humor en la entre­ga diaria, La Cuarta no se quedó fuera en la cobertura de las movilizaciones de los secundarios. Entre el 31 de mayo y el 30 de junio el período más álgido del conflicto , el diario dedicó diez portadas a la revuelta estudiantil. La co­bertura se caracterizó, en principio, por el impacto social que tenía la actitud de los escolares: ¡Corajuda marcha de pingüinos! (31 de mayo); luego, la crítica a la forma en que se estaban comportando: Pingüinos agrandados amenazan con paro general si no les aguantan la parada. Ultimátum de cabrería (1 de junio); la preocupación por la politización del conflicto: Viejos no deben aprovechar­se del paro de los cabros. ¡Pingüinos sí, grandotes no! (4 de junio); y un sutil acercamiento al Gobierno, que antes había sido tan criticado: Los cabros esperan un gesto de La Jefa para bajar de una el paro nacional. Pingüinos no se llenan con nada (7 de junio), Espera que atados es­tudiantiles se solucionen en 3 meses. La jefaza picanea a bueyes de la carreta (8 de junio).

Sin embargo, a partir de la segunda quincena de ju­nio, las portadas del diario olvidaron a los estudiantes secundarios y se retornó a los temas característicos del diario popular referidos a la farándula y a lo policial. A partir de esa fecha, La Cuarta dio cuenta de historias privadas de futbolistas, escándalos entre modelos y los mismos, y el crimen de un neonazi.

Aunque no es el objetivo de este artículo, cabe desta­car que, según lo propuesto por la agenda-setting, la va­riación de enfoques de la noticia en las portadas podría influir en la percepción que el público construye respec­to del conflicto. McCombs (1996, p. 26) plantea que la creciente prominencia que dan los medios a figuras pú­blicas en las noticias provoca que más gente se movilice de una posición neutral y se forme una opinión acerca de estas personalidades. Lo ocurrido con los estudian­tes fue tomado en cuenta por la prensa, y su impacto en la gente podría haber tenido directa relación con el es­pacio otorgado, las portadas y las páginas dedicadas, y el tiempo dado a los dirigentes estudiantiles para que hablaran en pantalla. Incluso, seis de ellos figuraron en­tre los 100 líderes del año 2006, elegidos por la revista Sábado de El Mercurio y la Universidad Adolfo Ibáñez2. De esta forma, aunque antes habían sido cuestionados por la politización de sus acciones, María Jesús San­hueza, del colegio Carmela Carvajal; Julio Isamit, del Instituto Nacional, y César Valenzuela, del Liceo A-3 ce­rraban el año como jóvenes promesas del país.

Si pensamos en La Cuarta, su cobertura dio un giro respecto de los temas que generalmente considera, aun­que sin abandonar su lenguaje popular y lúdico. Ello ine­vitablemente se lee como un rol activo de participación tanto en la contingencia como en el proceso formador de mundos de sus fieles lectores, quienes posiblemen­te entendieron el conflicto de acuerdo a cómo su dia­rio se los mostró.

Esto también se relaciona con el contrato de lectu­ra que se establece con el medio que se consume regu­larmente, explicado por Sunkel en un estudio sobre la prensa popular chilena: Entendemos por contrato de lectura ese lugar exterior al producto cultural desde el que se produce y se consume, esto es, se lee y se com­prende el sentido del relato (Barbero, 1984). El contrato de lectura supone un modo de decir que tiene una iden­tidad reconocida de modo más o menos equivalente por productores y consumidores, identidad que se ha esta­blecido en el tiempo y que supone ciertas convenciones. Ese modo de decir que supone qué se dice, pero tam­bién cómo se dice contiene los dispositivos a través de los cuales se establece el vínculo del reconocimiento (2002, p. 97).

LUN Y EL BAUTIZO DE LOS "PINGÜINOS"

La cobertura de las movilizaciones de los secundarios también conocida como Revolución Pingüina , en alu­sión a los colores gris, azul y blanco de los uniformes de alumnos de colegios públicos cambió de framing o en­cuadre semana a semana. Esto también influyó en la percepción que algunas personas tenían de sus prota­gonistas. En un primer momento, la prensa resaltó poco los atributos de los estudiantes, puesto que se centró en los desórdenes, destrozos y la aparente desorienta­ción de los jóvenes. De hecho, en la revisión de los ejem­plares de Las Últimas Noticias de mayo cuando ya se habían iniciado las movilizaciones la única portada de­dicada a los escolares fue la del 23 de aquel mes: Em­boscada escolar al alcalde Labbé , que da cuenta de los primeros desórdenes. Sin embargo, el acento noticioso estuvo puesto en la novedad de la presencia del alcalde (junto a su mal rato frente a los insatisfechos estudian­tes) y no apuntaba todavía a la seriedad de un conflicto de mayor magnitud y complejidad.

Hasta ese momento estábamos ante la muestra de unos adolescentes violentos, perdidos y desorganiza­dos. Pero a partir del 31 de mayo, estos mismos jóve­nes eran mostrados como personas que sacaban la voz y se organizaban como adultos. Las portadas de Las Últi­mas Noticias en este período son un claro ejemplo de esto al incluir una mayor variedad de ángulos a medida que progresaba su cobertura del conflicto: primero se advierte un enfoque crítico, Mala onda. Excesiva vio­lencia y 754 detenidos (31 de mayo); Cabros, no se suban por el chorro. Escolares rechazaron el ofertón de Michelle Bachelet (3 de junio); luego otro irónico, en alusión a la Presidenta Bachelet: Mamá salió a calmar las aguas (2 de junio); y finalmente, el más novedoso, que daba espacio a los estudiantes, sus acciones e in­quietudes: Hace ocho días que no llego a la casa , dice nuevo líder de los escolares. El gran salto del Coman­dante Conejo (4 de junio), María Jesús y Karina, el poder femenino del paro nacional. Súper chicas miden fuerzas con Michelle , 5 de junio; El Comandante Co­nejo gritoneó a senadores (8 de junio).

Si bien las primeras reuniones con el ministro Zilic tuvieron una importante cobertura, a mediados de junio las aguas se aquietaron y las pautas de los medios cam­biaron, quitándole espacio al problema social y a los di­rigentes sub-20 que, tanto la prensa como parte de la opinión pública, habían legitimado. Las Últimas Noticias volvió a los temas de farándula, sin dedicar una sola de sus portadas a los secundarios o al Gobierno, aunque, curiosamente, por esas fechas, la Presidenta Bachelet trabajaba con la recién nombrada Comisión Asesora de Educación para definir y proponer cambios a la LOCE.

¿HÉROES O VILLANOS?

Cuando el 27 de abril de 2006 los estudiantiles hicieron sus primeros movimientos en un acto cultural convoca­do por la Confederación de Estudiantes Universitarios (CONFECH), el tema estaba en las páginas de la pren­sa escrita, pero no se le dedicaban portadas. Ejemplo de esto es que Las Últimas Noticias aludió al fútbol ( Bra­sil baila al ritmo de Ronaldo ) y no a los problemas que había producido la primera reunión de estudiantes se­cundarios y universitarios para discutir sobre el actual sistema educacional.

Esta cobertura no hacía pensar que las marchas es­tudiantiles eran importantes y más bien sugiere que se interpretaba como una nueva pataleta de los escola­res, que dos meses antes se habían quejado del alza del precio del pase escolar sin demasiado éxito. El giro se produjo cuando las tomas de liceos y las protestas de los airados escolares ocuparon portadas y abrieron los noticieros centrales de los principales canales de televi­sión, principalmente porque cada vez que los escolares salían a la calle se producían desórdenes y destrozos de bienes públicos y privados. Ya no estábamos ante un lla­mado de atención para el Gobierno, sino ante una crisis que crecía día a día. Además, a nivel de la opinión públi­ca, se insertó el debate en seminarios y jornadas de re­flexión, tanto en los medios de comunicación, como en instituciones y universidades.

El 11 de mayo de 2006 Las Últimas Noticias tituló en su portada: Mil 287 detenidos en protesta de estu­diantes secundarios . Ya al inicio del artículo los esco­lares no salían bien parados: Se llenaban con piedras los bolsillos y se las lanzaban a los conductores. Torea­ban a los carabineros que andaban en moto y los agarra­ban a garabatos. Cabros malos, contó Lucía Marlén del Pino, cuidadora de autos . La mayoría de las crónicas publicadas en los periódicos nacionales, además de las notas de los más importantes noticieros de televisión, se mostraban críticas ante las muestras de violencia y la imperante rebeldía de los estudiantes. El periodista Feli­pe Pumarino escribía por esos días en la columna de un diario: El principal afán del 95% de los escolares que protesta en las calles es pura y simplemente capear cla­ses. Hasta ahora no he oído que nadie hable seriamente de la cimarra como leitmotiv de la revuelta colegial. De­safío a que alguien me rebata (Pumarino, 2006).

A esas alturas los estudiantes secundarios eran descritos por la prensa como jóvenes rebeldes, flojos, conflictivos y hasta violentos, que carecían de una pro­puesta clara para mejorar el sistema educacional. Sin embargo y no deja de ser curioso , días después se produjo un cambio en la presentación del conflicto y, por consiguiente, un cambio en la percepción general que se tenía del problema, lo que se vio reflejado en al­gunas columnas y cartas al director de diversos diarios. Ejemplo de esto es el artículo publicado por el vesperti­no La Segunda, en el cual el sociólogo Manuel Antonio Garretón se refiere como un logro al nivel de organi­zación de los estudiantes y la transversalidad alcanzada con su acción justo el día siguiente de la movilización del 31 de mayo. (Garretón, 2006)

El giro se produjo cuando las tomas de liceos y protestas ocuparon portadas y abrieron los noticieros centrales, principalmente porque cada vez que los escolares salían a la calle se producían desórdenes y destrozos de bienes públicos y privados.

 

Por su parte, Artemio Lupín, columnista de El Mostrador diario online de corte concertacionista es­cribía el 31 de mayo: ( ) lo primero es la envidia. Jun­to con el deslumbramiento por la lozanía invicta de los ideales de aquellos que no han sufrido (aún) reitero la pérdida de la inocencia y que plantean, al igual que sus pares del 68: Seamos realistas, pidamos lo imposi­ble... Lo segundo, por cierto, es la sorpresa al descubrir que esos seres extraños, que a primera vista nos pare­cen autistas, enchufados permanentemente al MP3, al Messenger o al teléfono, son capaces de reconocerse con sus iguales y gestar un movimiento colectivo que por su masividad es, lejos, el más potente desde la derrota ne­gociada de la dictadura (Lupín, 2006).

El repentino apoyo a la iniciativa de los secundarios también se reflejó en las cartas al director de Las Últimas Noticias. Los primeros días de junio, los lectores se que­jaban de que los miembros de la generación próxima se comportan como delincuentes ( ) ¿Por qué los padres de esos pobres niños golpeados por carabineros no les han enseñado a sus hijos que las autoridades deben ser respetadas? (Alicante, 2006). Al día siguiente, el mis­mo diario publicó varias cartas al director, relacionadas con el tema y en las cuales se apoyan las acciones de los estudiantes que han logrado erigirse como interlocuto­res válidos de sus intereses frente a la autoridad, sin ne­cesidad de partidos (Cuadrado, 2006).

CONCLUSIONES

La prensa trasformó el conflicto de los secundarios en parte de nuestras imágenes del mundo , como diría Walter Lippman, en un proceso donde los escolares y sus peticiones se agregaron a nuestro entorno y se hi­cieron parte de nuestra realidad cotidiana (Ghanem, 1997). Mediante una cobertura creciente, los medios de comunicación les fueron otorgaron prominencia, va­riando el encuadre a lo largo del conflicto.

Cinco meses después del estallido de la Revolución Pingüina , una de sus protagonistas, la estudiante Ka­rina Delfino, se quejó del papel que cumplió la prensa en el desarrollo de los hechos. La prensa cuando quie­re te sube y cuando quiere te baja. Primero nos tildaron de delincuentes porque eso era lo que vendía. Una vez que cambiamos de estrategia, crearon todo el revuelo de la Revolución de los Pingüinos ... y vendía que nos pre­sentaran como héroes (La Segunda, 3-11-2006), confe­só la joven a un diario vespertino local. Quizás Delfino, como varios de sus colegas escolares, esperó más obje­tividad de la prensa, o que el apoyo que surgió en algún momento se mantuviera por más tiempo. Es que, como plantean Jamieson y Walkman, cada engaño exitoso o idea equivocada que persiste en el público puede ser en­tendida, en parte, como una falla en el rol guardián de la prensa (2004, p. 165), y ese rol se relaciona con la confianza. La pregunta que cabe hacer es quién es el destinatario de aquella confianza que debemos resguar­dar: la confianza del público o la de la(s) fuente(s) que primero levantamos y luego dejamos caer en el inso­portable, a esas alturas pozo del anonimato.

Si pensamos que los medios de comunicación cons­truyen imágenes del mundo en nuestras cabezas, la pe­lea contra la manipulación se realizaría desconfiando de aquello que la prensa establece como lo más importan­te del día, aquello que debo saber y entender siguiendo a McCombs de acuerdo a la forma en que los medios lo exponen. Pero, puesto que el público ha delegado en los periodistas una responsabilidad social en la satisfac­ción del derecho humano a la información de todas las personas, será clave que quienes trabajan en medios no pierdan de vista el papel que cumplen en la sociedad. Es importante que los periodistas y editores valoren aque­lla facultad de seleccionar y jerarquizar la información, pues una actitud irresponsable o una información poco clara atenta contra su propia credibilidad, haya o no un enfoque escogido para la noticia.

BIBLIOGRAFÍA

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Awad, Isabel y Soto, Guillermo (2001). Popularidad de La Cuarta: La clave está en el lenguaje. Cuadernos de Información, nº 14.

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Lupín, Artemio (2006, 31 de mayo). Revolución pingüino. El Mostrador.

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Revolución de los pingüinos reaparece, pero esta vez en libro (2006, 10 de noviembre). La Segunda.

 

1 Las cifras de lectoría corresponden al segundo semestre de 2006. El número del total de lectores se obtiene de un promedio semestral del período julio-diciembre. Según estos datos, La Cuarta sería el diario más leído de lunes a viernes, con un promedio de 486.553 lectores, seguido por Las Últimas Noticias, con un promedio de 429.727. Cabe destacar que en el período estudiado, La Cuarta y Las Últimas Noticias también fueron los diarios más leídos, superando a El Mercurio y La Tercera en las cifras promedio semanales. Disponible en: www.anp.cl

El mercado de la prensa chilena se encuentra fuertemente concentrado a nivel de la propiedad, los ingresos y los públicos. Según el trabajo de Sunkel y Geoffroy (2001), la lectoría se concentra fundamentalmente en cuatro diarios: dos que pertenecen a la empresa El Mercurio (El Mercurio y Las Últimas Noticias) y dos que pertenecen a Copesa (La Tercera y La Cuarta). Los diarios que no pertenecen a alguna de estas empresas obtienen cifras absolutamente marginales (La Nación y los económicos El Diario y Estrategia). El panorama en regiones no es más alentador: en ellas la lectoría se concentra en diarios locales que pertenecen al grupo El Mercurio S.A.

2 Ver en www.redlíderes.cl. También figuran en esta selección los estudiantes Germán Westhoff, del Instituto Nacional; Juan Carlos Herrera (alias Comandante Conejo ), del Liceo Valentín Letelier; y Karina Delfino, del Liceo 1 Javiera Carrera.

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